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El buceo

¿un asunto de corazón?

Marzo de 2016. Stefan R., de 55 años y su novia Patricia, de cerca de Mannheim, parten rumbo a Java para emprender un viaje de aventura mochilera, explorando el archipiélago de Indonesia.

La próxima parada es Bali, donde Stefan, que es un experto buceador, decide espontáneamente hacer un safari de buceo de 2 días. “No habíamos planificado unas vacaciones propiamente de buceo, ya que mi mujer no es buceadora,” comenta Stefan “pero encontrándonos en Indonesia y como buen apasionado del buceo que soy, no podía dejar de meter la cabeza debajo del agua” añade bromeando.

El primer día, Stefan realiza 2 inmersiones (con aire comprimido), después se toma un día de descanso y el tercer día vuelve a realizar 2 inmersiones. Tienen una profundidad de 25 y 20 metros, respectivamente, y transcurren con normalidad, sin incidentes dignos de mención. Lo único es que Stefan nota un leve ardor en la zona de la laringe, o caja torácica, pero no le da mucha importancia.

Al atardecer, una vez de vuelta en tierra firme, Stefan da un paseo para comprar agua en un supermercado cercano. Hace mucho calor y la humedad relativa del aire es extremadamente alta. Stefan nota como sus piernas le pesan más a cada paso que da y le cuesta respirar. “Pensaba que tenía un bajada de tensión, por no haber comido o bebido lo suficiente durante el día” se acuerda Stefan. Pero la sensación de presión en su pecho va en aumento y Stefan comienza a transpirar violentamente. El camino de vuelta se le hace una eternidad…

¿Tenían estos síntomas que ver con las inmersiones? ¿Podía padecer un síndrome de descompresión? Los síntomas, ¿encajaban con este diagnóstico? Las preguntas se agolpaban en su cabeza. “Es algo difícil de evaluar, incluso para mi, que soy instructor de buceo y he estudiado e incluso enseñado mucho sobre el síndrome de descompresión y sus síntomas. Pero cuando no has tenido una experiencia personal, es muy complicado hacer un diagnóstico, y más si es sobre uno mismo” dice Stefan.

También su mujer comienza a estar muy preocupada. Entre los dos deciden que en primer lugar van a ir a cenar algo. Pero de camino al restaurante, a Stefan se le vuelve a poner difícil cada paso que da, padece de una fuerte disnea y apenas logran avanzar. Un habitante del lugar, que ve que Stefan no se encuentra bien y que tiene dificultades para caminar/respirar, les ofrece su motocicleta, gesto que Stefan y Patricia aceptan muy agradecidos.

En el restaurante se encuentran a un compañero de buceo, con el que Stefan ha coincidido en las inmersiones. Él tampoco se explica los síntomas de Stefan y va a la escuela de buceo para traerle oxígeno a Stefan. Sin embargo, el oxígeno no le alivia. Una vez de vuelta en la habitación de hotel, Stefan decide llamar a la línea de emergencia de aqua med. Después de describir sus síntomas y comentar los perfiles de las inmersiones, los médicos de aqua med no descartan que pueda tratarse de un síndrome descompresivo, aunque los síntomas que presenta son muy atípicos. Intermediando con el hotel, llaman a un médico local, que le toma la tensión y el pulso y le ausculta, pero no constata patología alguna.

Aunque la impresión diagnóstica hace pensar que puede haberle ocurrido un accidente de buceo, la médico de guardia de aqua med manda a Stefan acudir a un hospital a la mañana siguiente, para que se lleven a cabo más pruebas. Stefan sigue encontrándose mal. Cada vez le cuesta más respirar, nota un ardor detrás del esternón, sensación que aumenta cuando acelera el paso. El equipo de médicos multidisciplinar de aqua med empieza a tener una sospecha diagnóstica diferente, aun más preocupante…

A la mañana siguiente, Patricia y Stefan acuden al hospital más próximo, donde se realiza una analítica de sangre y una radiografía del tórax. Se descarta definitivamente una enfermedad descompresiva. Pero entonces, ¿qué le ha producido los síntomas tan violentos? Los resultados de las pruebas son enviados al equipo médico de aqua med y su director médico es involucrado. Después de una intensa deliberación, el equipo llega a una conclusión unánime: Es probable que Stefan haya sufrido un infarto de miocardio. Le mandan de nuevo al hospital para que le realicen un electrocardiograma y una prueba de las encimas correspondientes en la sangre.

El médico del hospital confirma que el electrocardiograma evidencia “alteraciones”, pero no confirma el diagnóstico de infarto. Stefan y los médicos de aqua med insisten en consultar a un especialista cardiólogo. El hospital indica que éste tardaría 7 horas en llegar. Además, los resultados de la analítica no llegarán hasta el día siguiente. En éste momento queda en entredicho la calidad de la atención médica disponible.

Por este motivo, se decide que Stefan y Patricia se desplacen a Denpasar – un núcleo con más desarrollo turístico y mejores infraestructuras médicas – para acudir a un hospital de ese lugar. Mientras tanto, Stefan se encuentra continuamente en contacto con la línea de emergencia de aqua med.

A la mañana siguiente, llegan al hospital de Denpasar. Es un centro médico (privado) equipado con las instalaciones más modernas, en el que llevan a cabo todas las pruebas oportunas inmediatamente. Nada más ver el electrocardiograma que realizan, el médico responsable confirma: Stefan ha sufrido un infarto. Stefan y los médicos de aqua med, que están en contacto con los médicos de Denpasar, tienen una excelente impresión del tratamiento recibido.

el corazón y el buceo

Antes de volar de regreso a Alemania, se realiza una prueba diagnóstica más: una angiografía coronaria1. Este procedimiento permite identificar los estrechamientos y eliminarlos de inmediato. La prueba realizada evidencia la necesidad urgente de realizar una cirugía con el fin de colocar un stent, una prótesis intravascular. De lo contrario estaría médicamente contraindicado emprender el vuelo, por el elevado riesgo inherente a la baja presión de la cabina de avión. Es posible llevar a cabo la intervención en el mismo hospital. Mientras tanto, todos los informes médicos son trasladados a aqua med, donde el equipo médico los co-evalúa. La cooperación entre todos los implicados es inmejorable, ayudando a que todos los procesos sean ágiles y sin trabas.

aqua med autoriza la operación, pero la agenda del cardiólogo impide que la operación pueda ser realizada antes de 7 días. Siendo este un plazo excesivo, aqua med vuelve a intervenir y finalmente consigue adelantar la intervención.

La operación se realiza con el paciente en estado consciente. “Lo previsto era que me pusieran un stent y que saliera del quirófano en media hora” se acuerda Stefan. Pero en el transcurso de la intervención, le comentan que es necesario ponerle 4 stents más. “Pude ver toda la operación en unos monitores y cómo en algunos lugares de mi corazón las arterias habían colapsado. Daba bastante miedo, la verdad” confiesa Stefan. Pero gracias a los stents, hoy por hoy todo está solucionado.

Stefan pasa 2 noches en el hospital y su estado mejora notablemente, lo que también se debe a un excelente tratamiento medicamentoso. 1 semana más tarde, ambos pueden emprender el vuelo de vuelta, tal y como estaba programado.

Adelantándose a los sucesos, aqua med realiza todas las gestiones oportunas para que Stefan tenga una consulta con un cardiólogo en su lugar de residencia, nada más llegar. Éste a su vez no puede más que confirmar el excelente tratamiento realizado en Bali y supervisar la evolución de Stefan. Le envía a un tratamiento de rehabilitación residencial de 3 semanas. Hoy, Stefan vuelve a encontrarse perfectamente.

Mirando atrás, Stefan concluye: “Para mí fue muy tranquilizador poder hablar y consultar en todo momento con los médicos alemanes de aqua med. Lo que aqua med ha hecho por mí es mucho más de lo que yo habría esperado. Porque, la verdad, no sé cómo yo habría acabado si no hubiera tenido la oportunidad de hablar directamente con una médico a través de la línea de emergencia. Ella fue capaz de discriminar, con precisión, si se trataba, o no, de un accidente de buceo. Si yo sólo hubiera podido hablar con un operador de atención al cliente, – como suele pasar en los seguros habituales – estoy seguro que no se habría realizado el necesario tratamiento del infarto, y mucho menos con tanta agilidad.

No puedo más que expresar mi inmensa gratitud a los médicos de aqua med y a todo el equipo de Bremen, por todo el excelente apoyo humano que me han brindado, a mí y a Patricia, durante todo el tiempo.”

Articulo original por Aqua med

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